viernes, 14 de agosto de 2009

Confesión de un astronauta

Una vez me enamore de un pequeño punto luminiscente en aquel infinito campo de eterna oscuridad llamado cielo. Brillaba solitaria en un espacio olvidado.

Con su luz tímida, pero calida, acunaba cada noche mi dormir. Noches en las cuales, como buen amante, le brindaba mi compañía. Charlábamos cada noche sin falta, sobre temas variados y que talvez solo nosotros podríamos entender. A ratos era capaz de tocarla y tenerla entre mis brazos, ¡NUESTRA COMPLICIDAD ERA ABSOLUTA!.
¡Y ERA MIA SOLO MIA, SOLO YO ERA CAPAZ DE ADMIRAR SU BELLEZA!.
Cual grande seria mi sorpresa, cuando aquella noche funesta, mi estrella no apareció. Yo en la ventaa, aun tenia la esperanza de que aparecería, ¡AUN PODIA APARECER!.

Desconsolado y triste me fui a dormir, pensando que pudo pasar. Aquella estrella que considere tan mía, talvez de mi quiso arrancar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario